Cómo Venezuela derrotó el intento de golpe de estado de Washington en las Naciones Unidas

Un vistazo a cómo los diplomáticos venezolanos obstaculizaron un intento de Estados Unidos de revocar sus credenciales en la ONU y destruir la soberanía de su nación.

Por Anya Parampil

Traducido por Michelle Ellner

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En la tarde del 27 de septiembre, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez cruzó las puertas de la sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York y le sonrió a los periodistas que esperaban cerca de la entrada.

Al lado del canciller Jorge Arreaza y del embajador ante la ONU Samuel Moncada, Rodríguez alzó los brazos al aire y sacudió una foto en su mano izquierda antes de desaparecer por las escaleras mecánicas que conducen a la sala de la Asamblea General.

La foto mostraba al líder golpista respaldado por Estados Unidos, Juan Guaidó, posando con narcoparamilitares colombianos de la banda Los Rastrojos, notoria por sus prácticas de secuestro, contrabando de drogas y asesinato.

Aparentemente, Guaidó se habría apoyado en Los Rastrojos para ingresar a Colombia antes de su fallida artimaña de ayuda humanitaria el 23 de febrero. Para el líder golpista y sus partidarios en Washington, las imágenes no pudieron haber surgido en un momento más inconveniente.

Rodríguez se veía segura mientras se preparaba para dirigirse a la 74a Asamblea General. El equipo venezolano entró en la reunión tenso por los planes de Estados Unidos de intensificar su guerra diplomática contra el país.

Observadores cercanos esperaban que Estados Unidos intentara impedir que Rodríguez hablara como parte de su esfuerzo por deslegitimar a su gobierno.

Anya Parampil: “La vicepresidenta venezolana @DRodriguez_en muestra una foto del líder golpista apoyado por EE.UU @jguaido posando con narcotraficantes colombianos cuando ingresa a la #AGNU El acto fue un adelanto de su discurso en la Asamblea General, que comenzará en breve.”

Sin embargo, Rodríguez finalmente apareció en el podio para expresar su fuerte reclamo contra la intromisión de Estados Unidos en los asuntos de su país y lo que ella llamó de “violencia capitalista”.

Su imponente presencia en la ONU fue otro golpe a los esfuerzos de cambio de régimen del gobierno de Trump y señaló que la mayoría de los países del mundo aún reconocían la autoridad del gobierno electo de Venezuela.

Durante meses, se ha librado una guerra clandestina en los corredores de la ONU y en las capitales de todo el mundo, con el objetivo de determinar quién tenía derecho a definir el gobierno de Venezuela reconocido internacionalmente: si el pueblo venezolano o el gobierno de Trump.

Desde enero, Estados Unidos ha estado presionado a países para revocar el estatus de Venezuela en las Naciones Unidas, convirtiendo al organismo internacional en un campo de batalla para la soberanía del país.

“[Nicolás] Maduro es y seguirá siendo el presidente legítimo de Venezuela, por el sagrado derecho del pueblo a la autodeterminación”, anunció Rodríguez ante la Asamblea General momentos después de su llegada.

Cuando Rodríguez tomó la palabra, un grupo de modesto tamaño de representantes de países aliados de Estados Unidos, salió de la sala como muestra de oposición a su presencia. El acto de protesta evocó escenas de reuniones diplomáticas en Viena y Ginebra en los meses posteriores a la decisión de Washington de reconocer a Guaidó como presidente de Venezuela en enero.

Misión de EEUU ante la ONU: “Las mentiras y el engaño del régimen de #Maduro corrompen la carta de @UN. Maduro mata de hambre al pueblo de #Venezuela. Es por eso que nos unimos a otras naciones para salir de #AGNU74 cuando la compinche de Maduro subió al escenario. #EstamosUnidosVE”

“Fue una victoria clara porque lo que estaban tratando de hacer no era simplemente abandonar la sala o salirse del discurso; lo que querían hacer era tratar de evitar que la vicepresidenta hablara, solo que no tenían la fuerza, fueron derrotados “, dijo el viceministro de Venezuela para África, Yuri Pimentel, a The Grayzone.

“Lo único que pudieron hacer era alejarse”, explicó Pimentel. “Eso no es un problema para nosotros, la sala estaba realmente llena de delegaciones y ni siquiera nos dimos cuenta cuando estas personas se fueron”.

Nueve meses después de que Estados Unidos y 54 países reconocieran oficialmente a Guaidó, la reunión de la Asamblea General hubiera sido el foro perfecto para demostrar el éxito de la política de cambio de régimen de Trump y declarar al representante de la oposición como el presidente de Venezuela reconocido por la ONU.

En cambio, a Washington y a sus aliados no les quedó otra que organizar una marcha simbólica de protesta mientras la comunidad internacional celebraba el triunfo de la soberanía del gobierno electo de Venezuela ante un intento de golpe respaldado por Estados Unidos, mientras que Guaidó y sus compinches cayeron en el escándalo, el absurdo y la irrelevancia.

Comienza la batalla diplomática

El escenario para una dramática reunión de la Asamblea General de la ONU se estableció meses antes, el 10 de abril, cuando el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, convocó una reunión del Consejo de Seguridad para lanzar un ataque contra diplomáticos que representan al gobierno electo de Venezuela.

“Con el debido respeto, señor embajador, usted no debería estar aquí”, ladró Pence al embajador de Venezuela ante la ONU Samuel Moncada, negándose a mirarlo directamente a los ojos. “Debería regresar a Venezuela y decirle a Nicolás Maduro que se le acabó el tiempo. Es hora de que se vaya.”

Oscar Contreras: “VP de EE.UU Mike Pence @VP a Samuel Moncada en las Naciones Unidas ‘No debería estar aquí, debería regresar a Venezuela y decirle a @NicolasMaduro que su tiempo se acabó y que debe irse'”

Moncada, un experimentado diplomático e historiador profesional cuyo salario ha sido en efecto congelado a causa de las restricciones financieras de Estados Unidos, dejó de mirar su teléfono para mirar desafiante a Pence mientras asentía con la cabeza sarcásticamente.

“Este organismo debería revocar las credenciales del representante de Venezuela ante las Naciones Unidas, reconocer al presidente interino Juan Guaidó y sentar en este organismo, sin demora, al representante del gobierno libre de Venezuela,” continuó Pence.

Mocada respondió a los comentarios de Pence durante una entrevista con The Grayzone en la ciudad de Nueva York poco después del intercambio.

“Si él pensaba [Pence] que me estaba haciendo algún tipo de daño a mí, a Venezuela o al gobierno venezolano, creo que exageró”, comentó el embajador, “eso no es diplomacia, sino intimidación”. ‘La ley del más fuerte’ no es el tipo de ideal que tiene éxito aquí en las Naciones Unidas”.

Un día antes de la visita de Pence a la ONU, la Organización de los Estados Americanos (OEA) votó para reconocer al representante de Guaido ante el grupo bajo la presión de los Estados Unidos.

La medida, una violación completa de la carta constitutiva de la OEA, demostró hasta dónde llegaría Washington para legitimar el régimen golpista de Guaidó a nivel internacional, y telegrafió su estrategia para la ONU.

“Afortunadamente, Naciones Unidas no es la OEA”, dijo el viceministro Pimentel a The Grayzone después de la reunión de la Asamblea General. “[Estados Unidos] no puede hacer lo que quiera en las Naciones Unidas, como lo ha estado haciendo con la OEA”.

De acuerdo con el Artículo 18 de la Carta de las Naciones Unidas, todas las decisiones que incluyen “la suspensión de los derechos y privilegios de los Miembros [o] la expulsión de los Miembros” deben ser “tomadas por una mayoría de dos tercios de los miembros presentes y votantes” en cualquier momento.

Sin embargo, en 2009, se impidió que el entonces presidente de Madagascar, Andry Rajoelina, se dirigiera a la AGNU después de que una mayoría simple de las naciones presentes y contadas votaron para bloquear su derecho a hablar.

El precedente sugirió que Estados Unidos podría tratar de castigar a Venezuela de la misma manera, desencadenando un juego de números entre Caracas y Washington en los meses previos a la Asamblea General.

“Están trabajando para reunir los números, y nosotros también estamos trabajando para los nuestros. Y la mayoría del mundo reconoce que si ese procedimiento tiene éxito [con Venezuela], también podría aplicarse a cualquier otro”, dijo Moncada a The Grayzone en abril.

“Incluso se atrevieron a enviar a su propio vicepresidente para anunciar la acción”, señaló Moncada. “Nadie envía ese tipo de presencia de alto nivel solo para no hacer nada. Ellos lo van a hacer. Y estamos luchando. Es decir, haciendo campaña. Estamos hablando, persuadiendo, convenciendo a todo el mundo [para que nos apoyen], y en este momento estamos bastante seguros de que [EE. UU.] no tiene los números”.

La campaña diplomática dirigida por Moncada y su equipo en Nueva York dio sus frutos. Seis meses después, EE. UU. y sus aliados se vieron obligados a dar el paseo de la vergüenza fuera de la sala de la AGNU, revelándose como representantes de una minoría mundial.

‘En este mundo de hoy, el sentido de soberanía y el sentido de independencia es muy fuerte’

Pimentel le dijo a The Grayzone que la delegación venezolana en la ONU estaba “acostumbrada” a ese comportamiento, “porque durante todo el año en diferentes reuniones de la ONU, cuando Venezuela habla, algunos de estos países liderados por Estados Unidos, normalmente dejan la sala”.

“Esto no es un problema, de cualquier forma, tampoco queríamos que estuvieran ahí”, agregó Pimentel. “La derrota fue una gran, gran derrota. No pudieron lograr lo que quisieron hacer”.

La decisión de Estados Unidos de no desafiar el derecho de la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez a dirigirse a la sesión, significaba que Washington sabía que ese voto solo resultaría en un fracaso, exponiendo de una vez por todas, la derrota internacional del intento de golpe de Trump.

“Claramente, subestimaron todo el trabajo que los diplomáticos de Venezuela han estado haciendo con respecto a la situación que enfrentamos y la amenaza que intentaban imponernos en las Naciones Unidas”, dijo Pimentel sobre Washington y sus aliados.

Agregó: “Pero lo más importante ni siquiera fue eso … La mayoría de los países [de la ONU] entienden claramente lo que Estados Unidos está tratando de hacer en Venezuela y no pueden apoyarlo, porque saben que hoy es Venezuela pero mañana pudiera ser cualquiera de ellos “.

Pimentel dijo que su equipo recibió información de que Estados Unidos y sus aliados habían emitido una serie de amenazas contra países de todo el mundo para presionarlos a apoyar sus esfuerzos para sacar a Venezuela de la ONU. Las advertencias incluyeron promesas de retirar programas de ayuda o implementar sanciones como castigo por desobedecer las órdenes de Washington.

“Pero no pudieron cambiar ni un solo voto”, dijo Pimentel, “porque en el mundo de hoy, el sentido de soberanía y de independencia es muy fuerte, muy fuerte”. Lamentablemente, no en muchos países latinoamericanos, sino en África, [ese sentido es] muy fuerte ”.

África, indoblegable

Como viceministro de Venezuela para África, Yuri Pimentel destacó la importancia del apoyo del continente a su país en el escenario internacional.

Los países africanos representan 54 estados reconocidos por la ONU, aproximadamente un tercio de los miembros del grupo.

Si bien Estados Unidos se jacta de haber presionado a 54 países de todo el mundo para que reconozcan a Guaidó, el continente africano se ha mantenido unificado en su rechazo al intento de golpe de Estado de Washington en Venezuela.

“Las relaciones de la Revolución Bolivariana con el continente africano son muy fuertes, y no es [algo que comenzó] hace dos días”, subrayó Pimentel. “Desde el comienzo de la revolución, el fallecido presidente, comandante Hugo Chávez, siempre nos dijo que teníamos que fortalecer las relaciones con África”.

“Solía ​​decirnos: ‘África no es solo otro continente; África es la madre África, y tenemos que trabajar muy de cerca con ellos ‘”, dijo Pimentel.

Venezuelan vice minister for Africa Yuri Pimentel
El viceministro de Venezuela para África Yuri Pimentel con su homólogo sudafricano durante un viaje al continente

Según Pimentel, al comienzo de la Revolución Bolivariana en 1998, Venezuela solo tenía relaciones diplomáticas con alrededor de 20 países africanos. Hoy, ese número es 55.

“Hablo de 55 [naciones], a pesar de que una de ellas no es reconocida en las Naciones Unidas, porque reconocemos al Sahara Occidental como un país independiente”, explicó.

Entre los aliados más fuertes de Venezuela en el continente se encuentra Sudáfrica, el centro industrial de la región. En febrero, la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC por sus siglas en inglés) emitió una declaración “[señalando] con preocupación los intentos de los líderes de algunos países de interferir en los asuntos y la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela”.

La SADC, que está compuesta por 16 estados miembros africanos, caracterizó los esfuerzos para reconocer a Guaidó como presidente de Venezuela como “violaciones a los principios del derecho internacional”.

El espíritu de unidad entre Venezuela y las naciones africanas se vio reflejado durante la 74ª reunión de la AGNU cuando el presidente de Namibia, Hage Geingob, incluso utilizó su tiempo hablando ante dignatarios internacionales para ofrecer apoyo al gobierno electo de Venezuela.

“También extendemos nuestra solidaridad al gobierno y al pueblo de Venezuela y encomiamos los esfuerzos de mediación [emprendidos] por el reino de Noruega”, anunció el presidente Geingob después de pedir el fin del bloqueo económico de Cuba y las sanciones contra Zimbabwe.

Muchas naciones africanas también asistieron cuando, al margen de la Asamblea General, Venezuela dirigió su última reunión como presidente del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), la organización miembro más grande de la ONU.

Alrededor de 100 países asistieron a la sesión, la primera de su tipo realizada desde que diplomáticos de alto nivel que representan a los estados miembros del MNOAL se reunieron en Caracas para participar en la conferencia ministerial del grupo en julio.

Según lo documentado por esta reportera en ese momento, la cumbre ministerial vio a los 120 estados miembros del MNOAL afirmar unánimemente su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro, lo que indica que Venezuela efectivamente derrotaría los esfuerzos de Estados Unidos para deslegitimarlo en la sala de la Asamblea General de la ONU.

Un espía de la oposición en la sala, acreditado por gobiernos aliados de EE. UU.

Durante la sesión del MNOAL en la AGNU, un miembro de la oposición venezolana respaldada por Estados Unidos apareció en el fondo del salón. Esta reportera lo observó tomando notas y fotografiando delegados mientras se dirigían a la sala.

Mientras tomaba fotos de los oradores que representaban a Sudáfrica y la India, el hombre parecía estar monitoreando la reunión para estimar cuántas delegaciones votarían en apoyo de Venezuela si Estados Unidos pidiera un voto sobre las credenciales del país durante el discurso de la vicepresidenta Rodríguez programado para el día siguiente.

El hombre, que luego se identificó como “Claudio”, fue reconocido por esta reportera después de haber interactuado con ella durante un evento pro-oposicionista realizado por el Consejo Atlántico, el grupo semioficial de expertos de la OTAN en Washington, a principios de semana.

Al día siguiente, durante el discurso de Venezuela ante la AGNU, “Claudio” fue visto sentado con la delegación hondureña. A su lado había un hombre llamado Diego Arria, un diplomático venezolano de la era anterior a la revolución que alguna vez representó a su país en las Naciones Unidas.

Arria presentó cargos acusando al difunto presidente Hugo Chávez de crímenes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional en 2011, un año después de que el gobierno de Venezuela procediera a expropiar su hacienda privada.

“Claudio”, Arria y otros miembros de la oposición venezolana respaldada por Estados Unidos, incluido el enviado de Guaidó para los Estados Unidos, Carlos Vecchio, recibieron credenciales para la cumbre de la AGNU de este año por parte de países aliados de Estados Unidos como Honduras, Colombia y Brasil, una medida que Pimentel dice debería molestar a las poblaciones de esos países.

“Esto es realmente increíble, ya que algunos países, por instrucciones de Estados Unidos, acordaron acreditar a algunos miembros de la oposición venezolana en sus delegaciones”, comentó Pimentel.
Dijo que sus decisiones demostraron “la conspiración contra el pueblo de Venezuela” y agregó que “no respetan ninguna regla, no respetan ninguna ley”.

Un miembro de la delegación venezolana, Gessy González, tuiteó una foto de Arria y Claudio sentados detrás de la pancarta de “Honduras”, yuxtapuesta a una imagen de la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, el embajador ante la ONU Samuel Moncada, y el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, sonriendo con orgullo en el asiento de Venezuela.

“Para a quienes les quedaba la duda de quién representa a Venezuela, aquí su verdadera delegación en la AG de la ONU… mientras que por otro lado vemos a los lacayos de la oposición dando vergüenza en los puestos de otros países,” comentó González.

“Están deambulando como fantasmas en las Naciones Unidas”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores Arreaza sobre los representantes de la oposición mientras hablaba con los periodistas. “Están deambulando con credenciales de las misiones de otros países. Es lo más absurdo. Absoluta desesperación.”

Aún así, Pimentel afirmó, “la única representación real de Venezuela, y estaba claro para la mayoría de los países de las Naciones Unidas, fue la [delegación] enviada por el presidente Nicolás Maduro. Estamos muy contentos por eso: fue una derrota total para Estados Unidos y sus títeres en la región latinoamericana”.

Incluso los medios convencionales como The Atlantic admitieron que el esfuerzo de los Estados Unidos había fracasado. La revista típicamente pro-opositora informó, “dentro de las Naciones Unidas, donde conserva el asiento de Venezuela, el gobierno de Maduro acumuló victorias”.

The Atlantic describió al ministro de Relaciones Exteriores, Arreaza, como “pavoneándose por los pasillos, abrazando dignatarios amistosos mientras criticaba el hipócrita enfoque de Trump en cuanto la soberanía y el ‘gobierno paralelo’ que ‘nadie invitó’ a rondar la ONU”.

Uno de los momentos más memorables de la AGNU llegó cuando comenzaron a circular fotos en las redes sociales de la delegada venezolana Daniela Rodríguez sentada durante el discurso del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, contra su gobierno con los ojos firmemente fijos en una biografía del libertador anticolonial de América Latina, Simón Bolívar.

“Leyendo a Bolívar mientras Trump da su discurso xenófobo y fascista”, escribió Rodríguez en su cuenta personal de Instagram. “Viva la Venezuela antiimperialista”.

Incluso los medios de comunicación corporativos firmemente anti-Maduro tuvieron que prestar atención. “Una delegada venezolana, a quien no le hacía gracia el discurso de Trump en la ONU, lee un libro durante su intervención”, afirmaba un titular en el Huffington Post.

A pesar de la intimidación y las bravuconadas de Washington, la ONU demostró su independencia continua al defender la soberanía de un estado miembro bajo el ataque feroz de una superpotencia global.

Mientras tanto, la delegación de Venezuela mostró su creatividad, robando el foco de atención de Trump para usar el foro como una plataforma para promover sus valores antiimperialistas.


Anya Parampil es periodista y vive en Washington, DC. Ha producido y reportado varios documentales, incluyendo informes en el terreno de la península de Corea, Palestina, Venezuela y Honduras.

Esta traducción fue realizada por Michelle Ellner