Journalist and The Grayzone editor Max Blumenthal arrested on October 25 after false accusations by a right-wing Venezuelan opposition activist
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El gobierno de los Estados Unidos desistió de los cargos fantasmas de “agresión simple” contra el periodista Max Blumenthal, luego de arrestarlo mediante una orden de cinco meses de antigüedad, y encarcelado por casi dos días.
The Grayzone pudo saber que la bitácora de llamadas del Servicio Secreto grabadas durante el presunto incidente fue destruida o no se conservaron. La misteriosa evidencia extraviada incluye documentos impresos y registros radiales que podrían exponer la connivencia entre oficiales del Servicio Secreto operando bajo los auspicios del Departamento de Estado y hooligans de derecha, en una operación para asediar a los activistas por la paz apostados dentro de la embajada de Venezuela en los Estados Unidos.
Blumenthal, quien es el editor de The Grayzone, fue arrestado en su casa el 25 de octubre por una comisión de policías del DC que amenazaron con derribar la puerta. Luego se supo que pertenecía a una lista de órdenes de arresto tipificado como “armado y peligroso”, una designación rara y sin fundamento que exponía a Blumenthal a la posibilidad de daños severos por parte de la policía.
Los cargos del gobierno reposaban en su totalidad sobre una falsa acusación de Naylet Pacheco, una activista de la oposición venezolana, alegando que Blumenthal y Benjamin Rubinstein la atacaron mientras entregaban comida a la embajada venezolana, un 8 de mayo temprano en la mañana. (Rubinstein es hermano de Alexander Rubinstein, periodista y colaborador de The Grayzone, que para ese momento cubría la toma de la embajada desde dentro).
The Grayzone le ha dado cobertura de forma extensiva a la corrupción del líder del golpe, Juan Guaidó, quien Washington reconoce como “presidente interino” de Venezuela, así como de los escándalos que asolan al “embajador” de Guaidó en los Estados Unidos, Carlos Vecchio.
Vecchio presidió personalmente el asedio a la embajada venezolana por semanas, escenificando los esfuerzos de la rabiosa turba de ultra derecha por evitar que los activistas por la paz recibieran entregas de alimentos y artículos de higiene.
Como lo cubrió The Grayzone en su momento, la administración de Donald Trump desvió fondos de la USAID que originalmente estaban destinados a la asistencia de migrantes centroamericanos para así pagar los salarios de Vecchio y su equipo en Washington.
El Departamento de Justicia desestimó el caso contra Blumenthal el 6 de diciembre. El mismo día también fueron levantados los cargos contra Rubinstein, quien fue arrestado el 8 de mayo, horas después de la entrega de alimentos.
“Me siento aliviado de que el gobierno por fin decidió desestimar los cargos truchos contra mí. Pero también estoy asqueado”, dijo Max Blumenthal, “porque nunca debí haber sido arrastrado fuera de mi casa y arrojado a una celda por un falso alegato, obviamente políticamente motivado, que la policía no investigó”.
Los abogados representando a Blumenthal y Rubinstein elevaron solicitudes de descubrimiento de pruebas altamente especificadas al abogado de la acusación, solicitando grabaciones y reportes de las llamadas anotadas el 8 de mayo del Servicio Secreto en el lugar de entrega de los alimentos. El fiscal encargado de la acusación fue incapaz de satisfacer la solicitud, confirmando verbalmente que de haber existido los documentos, habían dejado de existir.
“Esto es muy inusual y bastante notorio, es casi inexplicable que en el curso habitual de las operaciones estos registros no fueron mantenidos ni preservados”, dijo Carl Messineo, abogado de Rubinstein y co-fundador de Partnership for Civil Justice Fund (Fondo de asociación para la justicia civil). “Dada la falsa naturaleza de las acusaciones y que hicieron avanzar a la parte acusadora basados en ellas, es realmente cuestionable que esta información no haya sido presentada”.
Más allá de la desaparición misteriosa de la bitácora de llamadas, había una escasez total de evidencias del lado de la parte acusadora.
William Moran, que sirvió como abogado defensor de Blumenthal, se preguntaba sobre el por qué los agentes de seguridad confiaron en Pacheco, una acusadora con evidentes problemas de credibilidad. “La policía local le dio curso a un caso fraudulento contra un periodista, basados en la palabra de una denunciante que dio al menos seis versiones diferentes, en las que crecían las exageraciones, además de realizar acusaciones idénticas esa noche (del 8 de mayo) contra al menos otros tres individuos”, dijo.
Un miembro de la oposición venezolana cuya identidad permanece bajo protección proveyó el testimonio a la policía, intentando corroborar las acusaciones de Pacheco contra Blumenthal y Rubinstein. De acuerdo a Moran, esa persona fue condenada por el delito procesable de firmar cheques fraudulentos.
“La policía del DC falló por completo en conducir una investigación adecuada antes de solicitar el arresto y encarcelamiento de un periodista disidente, que ellos etiquetaron sin causa alguna como ‘armado y peligroso’, exponiéndolo a peligro mortal”, manifestó Moran.
El arresto de Blumenthal forma parte de un patrón más amplio de persecución política contra aquellos que resistieron el secuestro de la embajada venezolana por la administración golpista apoyada por los Estados Unidos.
El 13 de noviembre, funcionarios policiales aparecieron en la casa de Medea Benjamin amenazando con arrestarla. Ella también fue falsamente acusada de agresión. Benjamin, co-fundadora y líder del grupo antiguerra CODEPINK, fue una figura prominente dentro del Colectivo de Protección de la Embajada de Venezuela.
Integrantes de la oposición venezolana acusaron a Benjamin de agredir a la congresista Debbie Wasserman-Schultz, que acompañó a Carlos Vecchio en una rueda de prensa en el Capitolio, sede del poder legislativo. Eventualmente, la policía dejó el lugar sin arrestar a Benjamin. No tenía orden de arresto.
Un video del incidente revela que, de hecho, fue Benjamin la que fue agredida por los secuaces, notoriamente violentos, de Vecchio.
Durante esa misma rueda de prensa, un miembro de la oposición venezolana le arrebató el teléfono al periodista Wyatt Reed. Cuando Reed se quejó ante un oficial del Servicio Secreto apostado en ese lugar, éste se sacudió al periodista.
Diliana Bustillos, lobista de la oposición venezolana que participó en una rueda de prensa sobre los acontecimientos del 8 de mayo acusando falsamente a los activistas de violencia, amenazó a Reed luego del incidente, advirtiéndole que podía terminar “como Max [Blumenthal] y Ben [Rubinstein]”.
Mara Verheyden-Hilliard, una abogada especializada en libertades civiles del Partnership for Civil Justice Fund estuvo presente durante todo el asedio a la embajada. Observó que existía una clara colusión entre la turba opositora fuera de la embajada y el Servicio Secreto, quienes operaban en ese momento bajo la supervisión del Departamento de Estado.
“A lo largo de todo el asedio contra los activistas dentro en la embajada venezolana”, dijo Verheyden-Hillard, “era visible para aquellos que estaban en el lugar que había algo que se asemejaba a un esfuerzo facilitado entre el gobierno y la turba que asediaba el recinto”.
El Washington Post cubrió extensivamente el asedio a la embajada, presentando la situación considerablemente desde la perspectiva opositora. Marissa Lang, la corresponsal del diario, transmitió acríticamente las acusaciones falsas de Pacheco, escribiendo que “ella dijo que la empujaron contra una pared, siendo pateada por varios hombres, pasando horas recibiendo tratamiento en el hospital”.
Sin embargo, el Washington Post no le dio cobertura al arresto y encarcelamiento de Blumenthal cinco meses después, o siquiera algunas de sus declaraciones públicas sobre el incidente de alto perfil.
Mientras tanto, una variedad de maliciosos cheerleaders del cambio de régimen aprovecharon el arresto de Blumenthal para difamarlo con alegatos falsos, y ahora rebatidos, en redes social
Al preguntarle por la ola de injurias incentivadas por su arresto, Blumenthal comentó que “la oleada de apoyo que he recibido de todo el mundo ha sido mucho más profunda y significativa que cualquiera de las difamaciones de los sospechosos habituales. Pero eso no significa que voy a permitir que esta campaña de mentiras permanezca sin respuesta. Todo este episodio comenzó con una acusación falsa y difamatoria, y pienso tomar las acciones necesarias para verla terminar con sentido de justicia”.
Publicado originalmente el 10 de diciembre, la traducción para Misión Verdad y The Grayzone la realizó Diego Sequera.
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